Socios del Gobierno avalan las medidas económicas de Sánchez, pero piden más «valentía» y que no acaben en julio

MADRID, 30 Mar. (EUROPA PRESS) –

Los aliados parlamentarios del Gobierno de coalición han avalado este miércoles las líneas generales del plan de choque para paliar las consecuencias económicas de la guerra de Ucrania, pero han exigido al presidente Pedro Sánchez que tome más medidas, sobre todo para bajar el precio de la energía, y que éstas se extiendan más allá del 30 de junio porque todo indica que los efectos de «la guerra», o incluso la contienda misma, y continuarán después de esa fecha.

Así se lo han hecho saber desde la tribuna del Congreso los portavoces de ERC, Más País, Compromís y PDeCAT. También el BNG ha admitido que será difícil oponerse al decreto ley aprobado este martes y que tienen que ser convalidado en el Congreso en el plazo de un mes. Más crítica se ha mostrado la representante de Junts.

LA CALEFACCIÓN NO PUEDE SER UN LUJO

El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, ha hecho hincapié en la importancia de que estas medidas no concluyan el 30 de junio para paliar algo la «incertidumbre» que se cierne sobre la población. Como otros portavoces, ha abogado por acabar con el sistema marginalista para fijar el precio de la energía porque es una «estafa» fruto de la «mercantilización» que convierte en «privilegios» los servicios públicos. «Poner la calefacción no puede ser para miles de familias como cenar trufa cada día», ha dicho.

Desde Más País-Equo, Iñigo Errejón, ha saludado la «victoria» del Gobierno en Bruselas con la «excepción ibérica» y ha llamado a usar ese margen que se ha obtenido para «proteger» a los más débiles. Y es que, a su juicio, «el elefante en el hemiciclo» es «quién va a pagar» todo este plan anticrisis y el Ejecutivo «no puede equivocarse en el reparto de las cargas».

Baldoví, diputado de Compromís, ha reprochado a Sánchez que esperaba hasta este martes para aprobar medidas en un decreto al que, ha admitido, es «difícil oponerse», pero le ha reclamado «valentía» y «claridad» para lanzar medidas que «rebajen de una vez» el precio de la energía, entre ellas «topar el precio del gas». También ha demandado fórmulas para garantizar el poder adquisitivo de los trabajadores y fomentar el autoconsumo y las comunidades energéticas.

APOYO PESE AL MARKETING

Por su parte, el portavoz del PDeCAT, Ferran Bel, ha avanzado su apoyo al plan de choque, pese a no compartirlo del todo por incluir medidas de «marketing» como la prohibición de despedir, ha advertido de que las medidas para el alquiler pueden distorsionar el mercado y también ha avisado a Sánchez de que sus apoyos a estas medidas, que habrá que ampliar, pueden ir decayendo como le pasó con los estados de alarma.

Miriam Nogueras, de Junts, le ha afeado que tuviera que pedir «permiso» a Bruselas para actuar, que sólo legisle para las grandes empresas sin tener en cuenta a unas pymes que ya no pueden «endeudarse más» ni «devolver los créditos ICO» y a las que hay que resolver sus problemas de «morosidad».

En nombre del BNG, Néstor Rego, ha pedido medidas «de mayor y determinación» para avanzar en reformas estructurales: intervención publica para «poner coto a los obscenos beneficios de las empresas» energéticas, una «tarifa diferenciada para los productores excedentarios» como Galicia, el «rescate» de los sectores ganadero y pesquero y una reforma tributaria realmente redistributiva.

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