La Semana Santa podría ser más lluviosa de lo normal en la mitad norte, seca en la mitad sur y con temperaturas cálidas

MADRID, 24 Mar. (EUROPA PRESS) –

La Semana Santa de 2022, que este año se celebrará del 10 al 18 de abril probablemente será más lluviosa de lo norma en la mitad norte y se espera escasez de precipitaciones en la mitad sur, con temperaturas ligeramente por encima de lo normal en el conjunto de España, según la predicción a fecha actual del director de meteorología de Meteored, José Antonio Maldonado.

Si bien, Maldonado ha avisado en rueda de prensa de que este pronóstico puede cambiar puesto que aún faltan 17 días para Domingo de Ramos y 24 para el Domingo de Resurrección, y en este tiempo los modelos irán cambiando pero de momento sí se observa que será una Semana Santa más bien lluviosa cuanto más al norte y con menos probabilidad de precipitación cuanto más al sur y en ambos archipiélagos.

Maldonado, en ejercicio de la profesión meteorológica desde hace 52 años ha afirmado que de acuerdo con su experiencia es prácticamente imposible que durante 7 días seguidos de Semana Santa cuando se celebra en abril no caiga una sola gota de agua en toda España. «Que no llueva al menos algo en algún punto de España no ocurre casi nunca, aunque hay más probabilidades en el norte que en el sur. Es prácticamente seguro que ocurrirá», comenta, lo que conlleva que algunas procesiones se vayan al traste y tenga repercusiones en el sector turístico.
nada.

No obstante, reitera que el pronóstico para Semana Santa es aún incierto pero sí pronostica que en lo que queda hasta entonces llegarán nuevas borrascas e incluso ha señalado que en los próximos cinco o seis días llegará una «bastante potente» en el Atlántico que llegará al sur de la Península y al Mediterráneo, donde dejará bastantes lluvias, algunas «muy llamativas» e importantes que pueden incluso provocar inundaciones.

PRIMAVERA DESAJUSTADA

En la rueda de prensa, meteorólogos han explicado no solo la Semana Santa sino el comportamiento de la primavera a nivel global y nacional. De ese modo, el meteorólogo José Miguel Viñas ha expuesto que en las últimas décadas el tiempo primaveral se ha desajustado y ha recordado que el último informa del Panel Intergubernamental de Expertos de Cambio Climático de la ONU (IPCC) ha observado que las lluvias han disminuido por influencia humana, en amplias zonas del norte y del centro de Europa, así como en Norteamérica desde 1850.

Además, ha puesto de ejemplo como una de las señales más claras de los cambios en la primavera a nivel global la fecha de floración de los almendros. Así, en Kioto acumulan esos datos desde el año 1800 y el año pasado, 2021 fue en el que más se adelantó, algo que también se está observando en España con el almendro.

Respecto a la primavera en España, Viñas ha afirmado que se observa una anomalía «clara» de aumento de precipitación en primavera y de anomalías cálidas. «Todavía hay margen para que pueda darse aún alguna primavera normal o más fría de lo normal, pero se detecta una clara tendencia al calentamiento», comenta Viñas, que expone como la floración de los árboles y flores se está adelantando, en parte, porque cada vez hay menos días de heladas y frío intenso.

En ese sentido, señala que en los últimos 30 años está disminuyendo en número de días de primavera en Europa y se observan variaciones de precipitación puesto que se van reduciendo las rachas húmedas de número de días seguido de precipitación y eso no significa que llueva menos en primavera, sino que llueve más cantidad en menos días.

Viñas muestra como la cantidad de precipitación media en la Comunidad Valenciana en el mes de marzo tiende a aumentar pero lo hace no en más días lluviosos sino en menos jornadas en las que se concentra la precipitación. No obstante, observa que ese fenómeno se está produciendo tanto en la primavera como en el resto de estaciones y tenderán a intensificarse en el continente Europeo, donde España no es una excepción. «Las proyecciones climáticas apuntan que las lluvias serán más intensas en primavera, con rachas secas más largas en nuestro entorno geográfico», añade.

Esto es porque según el meteorólogo el clima en general y el primaveral en particular tienden a «una clara extremización» pues además del claro adelanto de la primavera, las características de esa estación llevarán a un escenario con episodios más frecuentes de calor en plena primavera y, en general un tiempo más extremo.

«Las primaveras que nos dejó Machado en su poesía se parecerán cada vez menos a las primaveras que veremos en los años venideros», ha evocado Viñas que advierte de que en el futuro no faltarán Semanas Santas sin lluvia, pero cuando sí lo sea es probable que registre precipitaciones más intensas.

MARZO COMPENSA A ENERO Y FEBRERO

Por otro lado el meteorólogo y coordinador de la Revista del Aficionado a la Meteorología, Francisco Martín, ha explicado que el anticiclón de bloqueo que se estableció sobre España en enero se intensificó en febrero de modo que en estos dos primeros meses del año las borrascas no aparecieron, por lo que este periodo fue muy seco.

Esto cambió con la llegada de marzo, cuando el anticiclón se desplazó a la zona de Escandinavia lo que permitió un pasillo por el que llegaron borrascas a la Península, como ‘Celia’ que se situó en el norte de Marruecos y que generó polvo en suspensión que dio lugar a una «intrusión histórica» de calima en la Península por su intensidad de partículas en amplias zonas de la Península, así como abundantes lluvias.

Martín atribuye a ‘Celia’ el primer aviso de riesgo extremo por lluvias del año, en la provincia de Málaga y después una de las semanas de Fallas en Valencia más lluviosas de los últimos 84 años.

En este contexto, ha adelantado que el mes de marzo terminará como un mes húmedo o extremadamente húmedo en el conjunto de España ya que los datos de los primeros 20 días indican que ha llovido un 44 por ciento más de lo normal que en todo el mes. «Se ve un repunte en los embalses, sobre todo de la Comunidad Valenciana y del sur peninsular. En algunas zonas en 15 días ha llovido más que lo que suele llover en todo un año», concluye.

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