La Casa Blanca resta importancia a las «amenazas» de Lavrov sobre la ayuda militar y humanitaria a Ucrania

MADRID, 19 Mar. (EUROPA PRESS) –

La Casa Blanca ha restado importancia a las «amenazas» hechas por el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, contra la decisión del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, de enviar más de 800 millones de dólares (unos 727,7 millones de euros) en ayuda militar y humanitaria a Ucrania.

En concreto, el ministro de Exteriores de Rusia ha subrayado este viernes que cualquier cargamento militar entregado a Ucrania en el marco del conflicto desatado el 24 de febrero será considerado «un objetivo legítimo» por parte del Ejército ruso.

«Esa es una amenaza que ya ha hecho antes», ha destacado la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, en rueda de prensa, agregando que las fuerzas estadounidenses «no están operando en territorio ucraniano», sino que están «en territorio de la OTAN». En este sentido, Psaki ha dejado claro que «observarán de cerca si dan seguimiento a esa amenaza».

«Les recuerdo a todos que todos los convoyes no solo transportan asistencia militar. Muchos de ellos también están trasladando asistencia humanitaria y otra ayuda que está llegando a las personas que han resultado heridas a través de esta brutal invasión», ha reiterado.

Por otro lado, Psaki también se ha referido a la decisión por parte de Estados Unidos de prohibir la importación rusa de petróleo. «No todos los países han tomado esa decisión y lo reconocemos, (ya que) tienen diferentes razonamientos económicos», ha dicho.

Asimismo, la portavoz de la Casa Blanca ha señalado que Estados Unidos está «en contacto» con líderes indios «en una variedad de niveles» debido a la decisión de India de aumentar sus importaciones de petróleo ruso.

Psaki se ha negado a declarar sobre el evento celebrado en el estadio Luzhniki de Moscú, en el que ha participado el presidente ruso, Vladimir Putin, y al que han asistido más de 100.000 simpatizantes para conmemorar el referéndum en Crimea que ratificó su incorporación a Rusia en 2014.

«No vamos a responder a la manifestación de desinformación y propaganda del presidente Putin, que es como lo vemos», ha zanjado la portavoz de la Casa Blanca.

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