¿Pueden los perros desarrollar Alzheimer?

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Tal y como nosotros, los perros también envejecen. Debido a que nuestra expectativa de vida en países desarrollados es más larga, esto también incide en nuestros peludetes que cada vez viven más y por ello desarrollan muchas de las enfermedades asociadas al proceso de la vejez, como es síndrome de disfunción cognitiva.

Es por ello que para saber de esto, hemos entrevistado a Anna Suñol, responsable servicio Neurología y Neurocirugía AniCura Ars Veterinaria Hospital Veterinari. Diplomada por el Colegio Europeo de Neurología y Neurocirugía (ECVN), reconocida como especialista en el colegio británico de veterinarios (RCVS) y como docente académica (Senior Fellow of theHigherEducationAcademy).

P- ¿Qué es el Alzheimer?

R.- Es una enfermedad neurodegenerativa, que ocurre en humanos y que se manifiesta con un deterioro, tanto cognitivo como de trastornos de la conducta. Desafortunadamente, el Alzheimer es una enfermedad incurable y terminal, a día de hoy.

P- ¿Qué diferencias hay entre el Alzheimer y otras enfermedades degenerativas del cerebro, como la demencia?

R.- El Alzheimer es un tipo de demencia, pero no todas las demencias son Alzheimer. Existen muchos tipos de demencia y enfermedades neurodegenerativas. Es difícil separar clínicamente el Alzheimer de otras demencias, ya que los signos pueden ser muy similares. La mayoría de este tipo de enfermedades empiezan con cambios de comportamiento y cambios relacionados con un deterioro cognitivo, relacionados con la memoria y/o hábitos aprendidos (como tener que ir al baño para orinar). Evaluando estos deterioros y con pruebas diagnósticas pertinentes se puede determinar qué tipo de enfermedad neurodegenerativa es. Además, existen muchas enfermedades neurodegenerativas que ocurren en pacientes jóvenes con presentaciones muy distintas. Lo que nosotros llamamos demencia senil en humanos normalmente tiene una fisiopatología vascular, que conlleva desorientación, pero generalmente con signos clínicos más leves que el Alzheimer, o por ejemplo la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (vacas locas) cuyo deterioro cognitivo avanza muy rápidamente.

P- ¿Pueden los perros tener Alzheimer?

R.- Los perros no tienen Alzheimer como los humanos. Tienen lo que llamamos el síndrome de disfunción cognitiva. Esta enfermedad se parece mucho al Alzheimer fisiopatológicamente, básicamente hay una acumulación de una proteína, la beta-amiloide, pero en el Alzheimer también se acumula unos neurofilamentos, los TAU, que no ocurre en perros. Las enfermedades son muy similares por lo que los animales con esta enfermedad se utilizan como modelos para estudiar el Alzheimer en personas, pero no son idénticas. Hay varias teorías para explicar esa falta de TAU, una de ellas se asocia a la menor esperanza de vida de los perros, ya que no da tiempo a desarrollar ese neurofilamento, otra está relacionada con la diferencia entre los aminoácidos, lo que explica las similitudes pero que no sean idénticas.

P- ¿Cómo podemos saber si nuestro perro está perdiendo funciones cognitivas?

R.- La disfunción cognitiva puede ocurrir tanto en perros como en gatos, siendo más frecuente en perros. En los canes suele ocurrir a partir de los 9 años y en los gatos de más de 12, aunque a partir de los 7 años si los signos lo evidencian, podemos sospechar de un problema cognitivo. Los signos más habituales son la desorientación, nerviosismo, cambios de hábitos, conductas desaprendidas (como orinar donde antes no lo hacía, o quedarse parado frente a una pared o en una esquina), similares a los signos clínicos de los humanos. Es muy importante tener en cuenta que estos signos pueden estar relacionados a una disfunción cognitiva y a otras muchas enfermedades sistémicas y neurológicas, por lo que es importante que el veterinario pueda distinguir entre una y otra. 

P- ¿Qué prueba se utiliza para diagnosticar un problema cognitivo?

R.- La parte más importante es la clínica, evaluar la historia y los signos clínicos que nos explica el cuidador. Es importante descartar enfermedades sistémicas, a través de analíticas, para confirmar que no hay un problema que explique estos signos. Una vez hecho se realiza una resonancia magnética para comprobar que no hay una enfermedad neurológica primaria, como por ejemplo un tumor cerebral. En la resonancia magnética se pueden observar alteraciones encefálicas que sugieren la enfermedad, como por ejemplo atrofia generalizada del cerebro. Además, existen unos test que sugieren si el paciente puede tener un síndrome de disfunción cognitiva.

P- ¿Qué cuidados especiales debe tener nuestro perro, a la hora de ser diagnosticado con esta enfermedad? ¿Existe algún tratamiento?

R.- Lo primero que debe hacer el cuidador es comprender que es un proceso degenerativo y asociado a la edad. Desafortunadamente, esto ocurre de manera habitual cuando la mascota avanza en edad, al igual que los humanos, aunque algunos están muy levemente afectados y otros desafortunadamente pueden sufrir signos clínicos graves. Lo primero que necesita esa mascota es un ajuste en los hábitos de vida: al principio (diagnóstico precoz) necesitan ser estimulados con juegos, paseos, similar a una persona mayor que se estimula la memoria… A medida que avanza la enfermedad, se requieren unos cambios de conducta y adaptarse a esa enfermedad, como haríamos con una persona mayor, como estar más tranquilos. 

P- ¿Qué razas son más propensas a tener síndrome de disfunción cognitiva?

R.- No hay una raza concreta que sea más propensa a sufrir síndrome de disfunción cognitiva. A partir de los 7 años, todas las mascotas pueden sufrir trastornos cognitivos, más o menos graves.

P- ¿Tiene cura el síndrome de disfunción cognitiva en perros?

R.- No tiene cura, desgraciadamente. Hay algunos fármacos y cambios en la dieta (con evidencia variable) que pueden ayudar a retrasar ciertos signos de la enfermedad o que pueden ayudar a mejorar un poco la calidad de vida. 

P- ¿Cómo hacer frente a un diagnóstico negativo?

R.- En primer lugar, es importante que los veterinarios estén formados en la comunicación de malas noticias. Debemos tener una sensibilidad especial cuando se trata dar un diagnóstico negativo. Para los cuidadores, sus mascotas son eternos cachorros, hasta que un día dejan de serlo por un problema de estas características. Simplemente debemos ajustar su estilo de vida como lo haríamos con una persona mayor. Debemos ser conscientes de la edad que tiene nuestra mascota y adecuar su vida a esa edad. 

P- ¿La esperanza de vida en perros diagnosticados con esta enfermedad es la misma que para la de un perro sano?

R.-No hay evidencia científica a este respecto. Como los animales diagnosticados con síndrome de disfunción cognitiva tienen una edad avanzada, no sabemos si el fallecimiento de esa mascota se debe a estas causas o a otras asociadas a la edad. Su esperanza de vida se calcula de 1,5-2 años desde el momento del diagnóstico. 

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