Laika, historia de un maltrato animal en nombre de la ciencia.

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Laika fue una perra callejera en Moscú, cuya vida cambió radicalmente el día que la encontraron y uniera su destino a la carrera espacial soviética en plena guerra fría. Los científicos soviéticos optaban por utilizar perros callejeros de Moscú ya que se asumía que estos animales podrían soportar mejor condiciones extremas como el frío y el hambre.

Posiblemente era mezcla de husky y terrier. 

Laika recibió varios nombres entre ellos Kudryavka (Кудрявка, ‘pequeña de pelo rizado’). Fue sometida a un duro entrenamiento junto con otros dos perros, para ser  finalmente elegida como la tripulante de la nave espacial soviética Sputnik 2, lanzada el 3 de noviembre de 1957, en la ex Unión Soviética.

Los perros eran colocados en centrifugadoras que simulaban la aceleración del lanzamiento de un cohete y también se les colocaban en máquinas que simulaban los ruidos de la nave espacial. Esto hacía que sus impulsos cardíacos se duplicasen y su presión arterial aumentase. Los perros fueron también entrenados para comer un gel especial de alta nutrición que sería su comida en el espacio. Sin duda lugar a dudas todas estas pruebas deben haber sido una tortura para el animal, y un claro ejemplo de maltrato.

Todo lo que rodeó el entrenamiento y la muerte de Laika ha sido controvertido, hoy en día esto sería un claro ejemplo de maltrato y crueldad animal. En aquella época hubo protestas en Reino Unido y Nueva York por el destino de Laika, pero en aquel entonces la carrera espacial y la política en plena guerra fría tenían prioridad.

Durante muchos años, la Unión Soviética dio explicaciones contradictorias sobre la muerte de Laika, diciendo a veces que la perra había muerto por falta de oxígeno cuando fallaron las baterías, o que había recibido eutanasia. En 1999, fuentes rusas aseguraron que Laika sobrevivió por lo menos cuatro días, y que después pereció por el sobrecalentamiento de la nave. Sin embargo en octubre de 2002, el científico Dimitri Malashenkov, quien participó en el lanzamiento del Sputnik 2, reveló que Laika había muerto entre cinco y siete horas después del despegue, debido al estrés y sobrecalentamiento, ya que la cabina no tenía un control adecuado de temperatura porque no les había dado tiempo a prepararlo.

No cabe duda que los últimos momentos de vida de Laika deben haber sido un infierno, con estrés, pánico y dolor.

El 11 de abril de 2008 fue inaugurado un monumento en honor a la perra Laika en el centro de Moscú. 

Laika debería ser un ejemplo de lo que no se debe hacer, someter a un animal, que es un ser con sentimientos a una tortura y crueldad tremenda, solo por la ambición del ser humano. No todo es justificable en nombre de la ciencia. 

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